19/07/2021 11:16 Hs.
Secuelas psicológicas post Covid: "Como hecho traumático nos genera una consecuencia"

Silvio Ferrer es Jefe del Departamento de Salud Mental del Hospital Nacional Prof. Alejandro Posadas y en diálogo con LaNoticia1.com se refirió a cómo afectó la pandemia al aparato psíquico. Además, ¿Puede haber una depresión en pacientes recuperados de Covid-19?

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por Aldana Farinelli

La pandemia afectó nuestras rutinas y cada individuo lo vivió de una manera distintas, algunos mejor otros peor, pero para todos significó un desafío: trasladar el trabajo a la casa, suspender la vida social, dejar de lado la rutina y convivir con un virus que ponía en juego nuestra salud y la de nuestros seres queridos.

Silvio Ferrer, Jefe de Departamento de Salud Mental del Hospital Posadas se refirió a la pandemia como un "hecho traumático",  de la situación particular de quienes se contagiaron y del prejuicio que gira en torno de los pacientes de salud mental.

¿Cómo afectó la pandemia en la salud mental de las personas?

Mal. En principio mal porque la pandemia fue un hecho traumático para la salud mental en el sentido que fue algo inesperado, repentino. El aparato psíquico, la salud mental de nosotros, de las personas no estaba preparado. Se le llama incidente crítico es como compararlo con un hecho traumático, un choque de trenes, un robo, algo inesperado que el aparato psíquico no está preparado. La salud mental es algo interdisciplinario y los abordajes que hacemos con relación a la pandemia tienen que ver con el trabajo social, la psicología, la psiquiatría, tratando de abordar ese malestar que la gente a través de la pandemia puede llegar a tener en distintos órdenes de la vida. Lo puede tener en su mundo exterior, en su mundo laboral, en el ámbito laboral se dio mucho. Los problemas por la pandemia se pueden dar en la pareja, aumento en violencia de género, sin haber violencia puede haber problemas vinculares. También aumentó todo el consumo de drogas y de sustancias tanto de psicofármacos como de alcohol, tabaco y drogas. Después por ahí separar, ya estamos a un año y cuatro meses. Una cosa es como afecto la pandemia en el inicio que se lo conoce como primera ola, donde ahí si algo llegó de repente invadió nuestros cuerpos, nuestra vida social como un hecho traumático con consecuencias y alteraciones de todo tipo, en los sueños, en la rutina, incertidumbre. 

Al comienzo se hablaba de mucho trastorno del sueño, ¿Por qué sucedió?

Si, muchísimo, porque el aparato psíquico tiene un equilibrio que se llama homeostasis y eso se logra con lo que se llama un rutina. El equilibrio se va autorregulando solo, vos si tenés la suerte de trabajar, tener una casa, te vas al trabajo, volvés, tenés un actividad cultural, deportiva, un segundo empleo, se va regulando. Cuando vino la pandemia todo eso se cortó, entonces hubo un montón de personas que, o tuvimos que ir a trabajar con el temor de contagiarse por ser esenciales y contagiar en nuestras casas o el que tuvo que cerrar el pequeño comercio o emprendimiento y quedarse en su casa. Entonces toda esa rutina que uno tenía armada se quebró, rompió sin previo aviso y eso alteró el sistema de la salud mental. 

A mucha gente incluso le afectó el hecho de no poder separar espacios de trabajo y de hogar digamos

Sí, por supuesto. Mucha gente empezó home office y pasó a tener que compartir 8 o 10 horas de trabajo, donde antes lo hacía en una oficina y tenía sus compañeros y viajaba, tenía su té, su café, se compartía, a hacerlo en su propio hogar. A veces solo, a veces con la familia. Cada familia es un mundo y bueno se hizo largo y esa convivencia pasó a ser también convivencia cotidiana full time. 

¿Cómo afectó el hecho de interrumpir la vida social?

Mal, mal, muy mal. Lo que nosotros en salud mental llamamos lazo social, que es toda esa vida social en el club, con amigos, de arte, de compartir con otros, de militancia, de cursos, toda esa actividad que se hace social fuera de la casa es lo que sostiene, en cierta manera el humor, la salud, incluso en pacientes psicóticos sostiene también que no tengan brotes psicóticos. Hemos tenido muchos pacientes en la guardia de salud mental, las iglesias, las religiones, sostienen muchísimo a la gente, tanto con recursos como más los de bajos recursos. Todas esas iglesias fueron cerradas en el primer tiempo de la pandemia entonces toda esa gente que estaba sostenida por alcoholismo, por ejemplo, porque muchos alcohólicos anónimos funcionan en las iglesias, no se podía hacer. Cáritas estoy en permanente conexión, el Hogar de Cristo, es un hogar del padre pepe que tiene en Hurlingham, en la CABA, en varios lugares, en Moreno, Merlo, todos esos lugares tuvieron que salir a visitarse en los domicilios porque en las iglesias no se podía hacer. Entonces todo lo social afecta.

¿Cómo afectó el hecho de interrumpir los tratamientos?

Mal, pero ahí yo tengo una diferencia. Quienes pudimos y quisimos sostener los tratamientos en forma remota, si bien no lo hacíamos, no era de uso habitual que un psicólogo atienda de forma remota, a través de un celular, una computadora, no era lo más usual, pero ahora se convirtió en una necesidad y nosotros tanto en los hospitales como en el consultorio particular no se sufre tanto porque se convirtió en una consulta virtual, remota. Todo afectó, pero ahí tuvimos una herramienta para reemplazar la rotura del lazo social. 

¿La gente se adaptó bien a la virtualidad?

Sí, no fue automático. La gente necesita la presencia del otro, necesita la presencialidad, la mirada, el cuerpo, eso es verdad, no fue fácil. Después hay otros que, por ejemplo los pacientes de psiquiatría, necesitan ser evaluados y llevarse la receta para comprar sus medicamentos, psicofármacos y bueno se pudo implementar algo que se llama receta electrónica. La gran mayoría, el 95%, sigue siendo presencial. Hay gente que viaja de Merlo, Moreno, José C Paz, al Hospital Posadas y bueno han tenido que viajar y viajar era difícil, tenías que tener un permiso para viajar y bueno hoy estamos más acostumbrados y los pacientes también, pero al inicio todo fue un incordio tanto viajar como ser atendido. 

¿Están comprobadas las secuelas psicológicas en pacientes que tuvieron Covid?

Bueno yo no te lo puedo decir con certeza porque no estoy actualizado con información al día, porque el Covid es tan cambiante. En este año y medio todo lo que uno va aprendiendo. Por ejemplo el barbijo: al inicio el barbijo era sólo en profesionales de quirófanos y áreas cerradas, después pasó a ser solamente para profesionales de la salud, después pasó a ser para toda la población, osea las cosas van variando. Si hay secuelas eso se tendrá que ir determinando con el tiempo, pero por lo que yo voy observando, siempre después de un hecho traumático queda alguna secuela superable, no una secuela crónica. Si bien va a ser un recuerdo, quizás para toda tu vida, no va a ser un recuerdo traumático para toda tu vida, no necesariamente. En la salud mental, hay que hablar caso por caso, no en todos los casos de personas con Covid positivo va a quedar un recuerdo traumático. Espero que en la mayoría no; será un recuerdo. Tendrán que tener cuidados, quizás superar alteraciones de sueño, ejercicios de respiración. La respiración y el cuerpo se pone muy en juego en el Covid. Son personas que quedan sensibles.

¿La depresión post Covid es por haber sufrido este hecho traumático?

Claro, lo que se llama depresión reactiva. Por empezar hay que decir algo básico, todos teníamos antes de la pandemia un cuadro de salud mental: Bueno, regular, malo, estable, no estable, todos. Entonces la pandemia vino a hacer un corte transversal de cómo cada uno estaba y eso como hecho traumático nos genera una consecuencia a cada uno de nosotros. Para el que tenía una mayor tendencia a tristeza, melancolía, algo relacionado, puede desencadenar en una depresión. También está la depresión reactiva de haber estado con Covid o haber contagiado o haber perdido un ser querido, un compañero, un familiar. Hay duelos en este Covid, puede ser que desencadene en una tristeza, en un cuadro de ansiedad, en una depresión, pero te repito, nada en el orden de lo crónico. Si es crónico es porque la estructura de ese sujeto ya era crónica antes del Covid, pero son todas cuestiones tratables, analizables y superables. 

¿Qué recomiendan para las personas que sienten que están atravesando algún cuadro depresivo?

Que pidan ayuda, que no se callen, que lo hablen con un familiar, que concurran a un hospital, que concurran a un tratamiento de salud mental, que hagan deporte, que se rían, que no lo callen. Que no tengan vergüenza de sentir sensaciones que antes no tenían o sensaciones de culpa. Pueden suceder y por ahí culturalmente uno lo calla y no es recomendable, callar no es recomendable. 

¿Hay prejuicios en la sociedad cuando se trata de enfermedades de salud mental?

Siempre existió, no por el Covid. Es cultural, es lo que se denomina la medicina hegemónica, siempre la salud mental lucha por hacerse un lugarcito. El paciente de salud mental hace ruido, algunos les puede molestar en una guardia tranquila que llegue un paciente sobreexitado o con alienaciones o intento de suicidio o con abstinencia de sustancias. Siempre estuvo, pero también bueno, como la salud mental es un padecimiento humano, cualquiera lo puede padecer, como hay rechazo cultural también hay empatía hacia pacientes de salud mental, están las dos facetas.

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